viernes, 3 de agosto de 2018

Qué le hace realmente la anestesia a tu cerebro para caer rendido en un plácido estado de inconsciencia



Si alguna vez has tenido que pasar por el quirófano es probable que hayas disfrutado de una particular siesta. La anestesia permite al paciente dormirse en una placentero sueño de forma casi instantánea. ¿Qué es lo que pasa realmente en nuestro cerebro para que esto ocurra?

Curiosamente, la ciencia no sabe cómo funciona la anestesia general con exactitud. Se sabe que funciona y que es relativamente segura, pero los investigadores aún están intentando descubrir cómo todas esas sustancias químicas son capaces de apagar las luces de nuestro cerebro.


Si tuviéramos que definirla de forma simple, la anestesia es un estado en el que se es insensible al dolor, uno que los médicos usan cuando necesitan acceder a tu corazón o riñones (o lo que sea que se hace “difícil” con el paciente despierto), pudiendo transformar algo invasivo y traumático en una siesta.

La anestesia general te noquea completamente, a diferencia de la anestesia local, que solo insensibiliza una parte de tu cuerpo durante un rato, o la sedación consciente, donde estás técnicamente consciente, pero no recuerdas nada de lo sucedido.



Normalmente, la anestesia general implica la combinación de dos fármacos. El primero es el que te noquea. y el segundo te mantiene de esa forma. Para eso está la figura del anestesista, quien puede afinar la dosis del segundo fármaco para asegurarse de que no te despiertas demasiado temprano ni te duermes muy profundo.

Por tanto, los anestésicos te dejan inconsciente y evitan que sientas dolor, respondiendo a tu entorno y, casi siempre, evitando que recuerdes lo sucedido. Lo cual, obviamente, es una ventaja para no quedar traumatizado de por vida.

Sin embargo, la anestesia no es lo mismo que irse a dormir. Algunas partes del cerebro continúan activas, pero al contrario de cuando se está consciente del todo, esas partes activas no se comunican realmente con el resto. Los patrones cerebrales de alguien bajo los efectos de la anestesia tampoco se parecen a los del sueño. No hay movimiento ocular rápido o sueño estando anestesiado.

De hecho, las ondas cerebrales de un cerebro anestesiado se parecen a las de un paciente en coma, lo cual tiene sentido, porque la anestesia se parece bastante a un coma. Solamente es reversible bajo el control de un médico. Todo esto se vuelve un poco más raro si pensamos que este mismo estado de anestesia puede producirse mediante un montón de fármacos diferentes, desde el gas noble xenón a grandes moléculas constituidas por anillos de carbono.

Dado que todos estos anestésicos diferentes hacen cosas similares, los investigadores suponen que deben tener algo en común. Y lo más obvio es que casi todos se disuelven en el fluido interior de tus membranas celulares.

Durante décadas, los investigadores pensaban que los anestésicos podían disolverse en las membranas de las células cerebrales y producir su disrupción de alguna manera. Pero algunos compuestos similares y muy solubles no insensibilizan al dolor. Y algunos anestésicos no son para nada solubles.

AF.mil

En lugar de eso, se piensa que tiene más relación con las proteínas, que también tienen zonas oleosas. Así que, posiblemente, los anestésicos se enlazan a las proteínas de tu cerebro. Dicho lo cual, es difícil estudiar los fármacos que se enlazan en un ambiente oleoso.

¿Por qué? Los anestésicos se enlazan de forma muy débil a las proteínas sobre las que actúan, y es difícil conseguir que se mantengan ahí el tiempo suficiente como para saber cómo interactúan. De todos ellos, el anestésico que mejor se comprende es también uno de los más populares: el propofol.

El propofol se enlaza al receptor químico mensajero llamado GABA (ácido γ-aminobutírico), que está involucrado en el control del sueño y el estado de alerta, entre otras cosas. El propofol ayuda en la activación de los receptores cerebrales de GABA, y los investigadores creen que es especialmente activo en la parte del cerebro que controla el sueño. Lo que no sabemos exactamente es cómo esa parte del cerebro controla la consciencia y cómo el propofol la desactiva y la activa de nuevo cuando desaparece.

En cualquier caso, y dado que existen estudios que han encontrado que hay un montón de anestésicos que también se unen al receptor de GABA, los investigadores creen que están en el camino correcto.

Por cierto, curiosamente, también se sabe que los pelirrojos necesitan más anestesia. Los médicos han descrito varios casos durante mucho tiempo, y al menos un estudio mostró que los pelirrojos necesitan un 19% más de anestesia que la gente con el pelo oscuro.

Al parecer, el gen que produce el color rojo en el pelo parece estar relacionado con la resistencia a la anestesia, especialmente dado que también ha estado asociado al de la sensibilidad al dolor. [SciShow]

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