lunes, 27 de agosto de 2018

Esto es lo que le ocurre al medio ambiente cuando 323 renos mueren al mismo tiempo por culpa de un rayo



En agosto de 2016, 323 renos sucumbieron al mismo tiempo en el sudeste de Noruega debido a un incidente completamente fortuito: un rayo. Los funcionarios del país nunca habían visto nada igual. Dos años después, el cuerpo de los animales ha tenido un efecto sorprendente en el paisaje.

Al parecer, cuando se conocieron los hechos las autoridades volaron hasta la extensión de tundra remota para retirar las cabezas de los renos muertos. La idea era llevar a cabo un estudio sobre enfermedades en renos y alces. El cuerpo de los cadáveres se abandonó en la zona montañosa con la idea de que se pudrieran con el paso del tiempo.

Sin embargo, y de manera fortuita, los restos pueden terminar aumentando la diversidad de plantas bajo un “nuevo mecanismo”, ya que los aves carroñeras han estado arrojando heces que contienen semillas cerca de los animales muertos, tal y como explica un estudio de Biology Letters publicado hace unos días.

Según explica Sam Steyaert, investigador de la Universidad de Noruega, y su equipo, establecieron un laboratorio de campo en la región montañosa del suceso. Allí observaron que las heces de las aves y los zorros se concentraban alrededor de los cadáveres. El equipo también detectó glotones, águilas reales y lobos, algunos fueron observados mientras que otros fueron capturados por la cámara.


Cuervos y cientos de carroñeros también dejaron heces en los cadáveres. Muchos de esos excrementos contenían semillas de casis o grosellero negro, y los científicos descubrieron que estas semillas podrían convertirse en plántulas (la planta en sus primeros estadíos de desarrollo).

La casis es una especie clave de la tundra alpina, lo que significa que tiene un impacto desproporcionadamente grande en la biodiversidad, en parte porque es una fuente importante de alimentos. El suelo desnudo y denso en nutrientes puede ayudar a las plántulas a crecer, y los cuerpos sin vida de los renos producen las condiciones adecuadas para que esto suceda.

Según el estudio, la vida de las plantas más cercana a los restos de los animales termina de forma muy rápida debido a los cambios repentinos en la acidez y las concentraciones de nutrientes del suelo. En ese momento, el pedazo de tierra se convierte en una “isla de descomposición”, una que sostiene la vida vegetal que de otro modo no podría crecer en el área.

Finalmente, el proceso puede tener consecuencias de amplio alcance para aumentar la diversidad genética en el área. Cuenta Steyaert y su equipo que en el futuro creen que las plantas de la zona se diversificarán a medida que los carroñeros continúan dejando caer las heces llenas de semillas alrededor de la isla de descomposición de renos.

Sólo el tiempo dirá hasta qué punto la insólita fatalidad de la muerte instantánea de 323 renos por un rayo cambiará el paisaje de la zona.

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