sábado, 11 de agosto de 2018

Esta familia vive en una réplica de la casa de los Simpson, y es una autentica pesadilla



En 1997, Pepsi lanza un concurso dedicado a los millones de fans de la serie. La compañía anuncia el número ganador y el premio: un réplica a tamaño real de la casa de Los Simpson, construida a imagen y semejanza de la serie. Sin embargo, las cosas no iban a resultar tan sencillas.

Si visitas el área de Red Bark Lane en Henderson, Nevada, es posible que te encuentres con una construcción que recuerda a la de la familia Simpson. Hace unos años, esa casa era mucho más parecida a la de la serie, de hecho, era casi idéntica, con los mismos colores e incluso el mismo jardín. Sin embargo, lo que debía ser una celebración de la legendaria producción se convirtió en poco tiempo en auténtico enredo para todos.

La historia comenzó cuando iba a comenzar una nueva temporada de la serie más longeva en la historia de la televisión. Aunque seguía manteniendo buenas críticas, Los Simpson y su fórmula parecían iniciar un ligero declive. Algunos pensaban que el programa había agotado su potencial, y para 1997 el futuro del espectáculo era de lo más incierto.

Fox

Un dato alarmante para Fox y el resto de compañías que se nutrían de la marca “Simpson”: por primera vez, los ingresos habían descendido junto a los intereses relacionadas con las licencias de productos. El número de empresas que producían productos Simpson disminuyó hasta un 75%.

Se necesitaba algo nuevo y rompedor, y la idea llegó a través de un experto en marketing externo. Un tipo llamado Jeff Charney, responsable de mercadotecnia en Kaufman and Broad, a su vez un constructor de viviendas que buscaba promocionar su marca y un nuevo desarrollo de viviendas en Henderson, Nevada, llamó a la puerta de la cadena: había que construir una réplica de la casa de Los Simpson.

Una vez que se aprobó el proyecto, el equipo examinó más de 100 episodios de la serie y los guiones gráficos prestados por la producción para tratar de imitar cada rincón del diseño. El objetivo del equipo era que se parecieran en un 90%.

Fox

Así, los marcos de las puertas se ensancharon y alargaron para acomodar el cabello de Marge. Las escaleras que conducen al segundo piso eran un poco más empinadas de lo normal. El suelo de la planta baja se pintó con hormigón en lugar de madera dura o alfombra, para imitar mejor los colores planos del show. La casa del árbol de Bart también se erigió en el patio trasero.

Sin embargo, la construcción era solo una parte de la ilusión. Para lograr la perfección, un diseñador de producción de Hollywood entró y acentuó la casa con detalles que impresionarían al mismísimo creador de la serie, Matt Groening.

El hombre colgó cortinas con mazorcas de maíz en la cocina, el armario del dormitorio de Bart tenía una hilera de camisas y pantalones cortos idénticos, se pintaron agujeros para ratones en las paredes cerca del piso, el saxofón de Lisa se apoyó en su cama. Incluso se pintó una mancha de aceite en el camino de la entrada, un guiño a la falta de mantenimiento del coche de Homer.

Rick Floyd

Cuando la casa se acercaba a su finalización en agosto de 1997, después de solo cuatro meses de trabajo, Fox y Kaufman and Broad comenzaron a organizar giras para locales y turistas que esperaban echar un vistazo al interior. Incluso Groening pintó con spray algunos graffiti de Bart en el garaje antes de firmar con su nombre en el cemento del patio delantero.

Hubo alguna semana donde había colas con tiempos de espera de más de dos horas alrededor de la manzana. Sorprendentemente, y al menos al principio, hubo pocos intentos de quedarse con la decoración.

Una vez que la casa se terminó, debía comenzar la segunda fase del plan: un concurso a través de PepsiCo para que algún afortunado comprador de sus bebidas se llevara la casa de Los Simpson (valorada entonces en 150.000 dólares) y poder vivir en ella. El sueño de miles de fans se podría hacer realidad. Los resultados del concurso se anunciarían el 21 de septiembre.

Rick Floyd

El primer revés llegó el día del anuncio. Resultó ganador el número 9786065, pero nadie salió a reclamarlo. Se ideó un plan b: se elegiría al azar uno de los formularios que los consumidores también podían enviar por correo.

En diciembre de 1997, se anunció que la ganadora era Barbara Howard, una jubilada de 63 años que vivía en Richmond, Kentucky. Howard vivía en un área tan rural que la limusina enviada por Fox no podía acceder por el camino de tierra que llevaba a su casa.

La cadena la llevó en su primer vuelo en avión con sus dos hijas y su nieto. La mujer posó en las fotos con una llave ceremonial gigante para su nuevo hogar y le dijo a la prensa que aún estaba tratando de procesar su buena suerte. Sin embargo, a los pocos días Fox recibe un nuevo revés: Howard no quiere la casa y pidió a cambió dinero en efectivo.

Fox

Al parecer, la mujer no se veía trasladándose de área y le parecía un tanto surrealista irse a vivir a una casa de dibujos animados. Fox accedió, aunque le dio un dinero a la baja (75.000 dólares).

Volvían a tener la casa de Los Simpson en su poder, y ahora no tenían ni idea de qué hacer con ella. Groening propuso la idea de hacerla estallar en la televisión en directo, lo que parecía poco probable dada su ubicación residencial.

Además, la cadena comenzó a tener problemas con los vecinos. La asociación de propietarios no estaba interesada en tener una casa de dibujos animados que rompiera los requisitos de conformidad al ser pintada de amarillo, así que tuvieron que repintarla en colores más ténues para apaciguar la ira del vecindario.

Fox

Mientras estuvo vacía, Kaufman asignó seguridad las 24 horas para que nadie saqueara el valioso contenido de la vivienda. Sin embargo, en el segundo año la gente había logrado colarse y llevarse varios elementos del diseño. Las huellas de pegamento marcaban las “fotos” de la familia Simpson que se habían levado de la pared. El plato de comida para gatos de Snowball II ya no existía.

Finalmente, llegaron a la conclusión de que había que venderla, y en el año de 2001 encontraron un comprador en la figura de Danielle, una secretaria que ni siquiera asoció al principio que se trataba de la casa de Los Simpson. Danielle se mudó con sus dos hijos y su esposo convirtiéndose, ahora sí, en la primera familia “humana” en vivir en la casa de la mítica familia.

Aunque el exterior ya no guardaba los colores originales, el interior se mantuvo tal cual, “era como estar en una caja de Crayola”, contó a los medios Danielle. Los pequeños destrozos y robos anteriores eran perceptibles cuando la familia entró a vivir. Alguien incluso había robado un árbol del patio trasero.

Fox

La mujer pintó las paredes, reemplazó las alfombras y dejó al descubierto el piso rojo. Por cierto, todavía hoy tiene que recordar al gobierno que la casa realmente no tiene chimenea en materia de impuestos, es parte del “decorado”.

Por supuesto, el cambio de imagen no ha disuadido a los fans de Los Simpson de realizar el peregrinaje hasta allí. Una vez, un grupo de universitarios llegaron borrachos golpeando la puerta y gritando que los dejaran entrar. Los hijos de Danielle conversaron con ellos desde la ventana de la habitación de arriba.

La casa tal y como está hoy (Wikimedia Commons)

En otras ocasiones, la gente trata de verificar si la puerta tiene seguridad. Un día sí y otro también, las ventanas se inundan de curiosos tomando fotos o videos con la familia en el interior. Cuenta Danielle que muy pocos parecen detenerse y considerar la naturaleza intrusiva de sus visitas.

La mujer se acabó divorciando y se casó nuevamente, aunque asegura que ya no puede irse de la casa, “me adherí a ella”, explica. Una vivienda que sigue recibiendo correos dirigidos a la familia Simpson, posiblemente alguna broma en internet que ha perdurado en el tiempo. ¿Lo más delirante que le ha llegado? “Una vez recibí una carta dirigida a Homer del Ejército o muestras de champú para Marge”, zanja la propietaria.

Via: es.gizmodo.com

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