viernes, 27 de julio de 2018

Por qué nos llevamos las manos a la cabeza de manera inconsciente cuando algo sale terriblemente mal



Hay muchas formas de expresar alegría, pero cuando fallamos de manera estrepitosa en algo importante automáticamente nos llevamos las manos a la cabeza. El gesto es tan universal que a veces lo practicamos en grupo. No solo lo hace la persona que fracasa, sino los que le acompañan. ¿Por qué?

La respuesta es una curiosa mezcla de psicología y de zoología. La profesora de psicología Jessica Tracy explica a The New York Times que llevarse las manos a la cabeza es una de las maneras más básicas de expresar arrepentimiento y pedir perdón a nuestros compañeros. “Es una forma muy primitiva de decir: Se lo que he hecho. Lo siento. No me eches del grupo. No me mates” explica Tracy. “La cabeza entre las manos es una clara expresión de vergüenza en el lenguaje gestual”.

Pero el arrepentimiento no es la única explicación, porque llevarse las manos a la cabeza es una actividad que compartimos al ver fallar a otros. Los espectadores de un partido de fútbol, por ejemplo, también hacen este gesto cuando un jugador de su equipo falla. Ya en 1981, el zoólogo Desmond Morris catalogaba este gesto como una de las 12 expresiones más comunes para reaccionar al fracaso. Morris apunta también que el gesto es una manera de buscar consuelo en el contacto físico cuando no hay nadie cerca para establecer ese contacto.

¿Por qué la cabeza y no abrazarnos a nosotros mismos? La razón la explica el psicólogo de la Universidad de Harvard Dacher Keltner. Cuando los seres humanos nos vemos sorprendidos o amenazados instintivamente elevamos las manos para protegernos. Es un movimiento que aprendemos a hacer desde bebés. Protegernos la cabeza en una situación de shock o sobresalto es algo casi automático. Las personas también lo hacemos, por ejemplo, cuando escuchamos un sonido súbito muy fuerte, solo que en esos casos el movimiento no termina en expresiones de vergüenza, arrepentimiento o búsqueda de consuelo.

Finalmente, hay sutiles variantes en función de la persona. Algunos inclinan la cabeza hacia adelante en una postura aún más contrita. Otros echan la cabeza hacia atrás y miran al cielo. Seamos o no religiosos, ese tipo de gesto es común cuando las personas tratamos de buscar una explicación a un evento catastrófico. Otras personas se tapan los ojos, los oídos o la boca. Llevarnos las manos a la cabeza, en definitiva, es una efectiva forma de comunicación no verbal que llevamos practicando probablemente miles de años.

Vía: es.gizmodo.com

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