domingo, 29 de julio de 2018

Es casi imposible retener recuerdos entes de los cuatro años. Si recuerdas algo probablemente lo hayas inventado



¿Cuál es tu primer recuerdo? ¿Dormir plácidamente en brazos de tu madre? ¿Quizá tus primeros pasos o la primera vez que probaste el picante y lo pasaste fatal? Si tienes recuerdos a una edad tan temprana lo más probable es que no sean del todo reales. Tu cerebro se los ha inventado.

Hay muchas personas que aseguran tener recuerdos nebulosos de sus primeros años de vida. El 38% asegura ser capaces de recordar, aunque sea de forma nebulosa, un acontecimiento de cuando solo tenían dos años. Unos pocos hasta aseguran ser capaces de recordar alguna cosa de cuándo solo tenían un año.

Es bonito, pero hay un problema. La mayor parte de personas son sencillamente incapaces de retener casi ningún recuerdo antes de los cuatro años de edad. El fenómeno se llama Amnesia infantil y, a día de hoy, no tiene explicación. Lo único que se ha podido constatar es que los recuerdos anteriores a los tres años y medio o cuatro desaparecen a un ritmo mucho más alto que los que adquirimos más tarde.

Entre las hipótesis que tratan de explicar la amnesia infantil hay teorías neurológicas basadas en el hecho de que a esa edad el hipocampo aún está en plena fase de desarrollo nervioso y no es capaz de retener recuerdos a largo plazo. También hay teorías que apuntan al lenguaje. Nuestra inteligencia y memoria se basan en un lenguaje estructurado, y a una edad tan temprana aún no hemos desarrollado esa capacidad por completo. Finalmente existen multitud de hipótesis que recurren a la psicología. La teoría del ser explica que no podemos registrar recuerdos completos hasta que no somos plenamente conscientes de nosotros mismos, y Freud explicaba esa amnesia como explicaba todo lo demás, con traumas de índole sexual.

Sea cuál sea la razón o razones, muy poca gente tiene recuerdos anteriores a los cuatro años de edad. Sin embargo, muchas personas aseguran tenerlos. Las estadísticas no concuerdan con lo que sabemos del cerebro, y un equipo de investigadores de la Universidad de Bradford, en Reino Unido, han entrevistado a 6.641 personas para tratar de revelar por qué tanta gente asegura tener recuerdos a una edad a la que es imposible que se formen o se retengan.

La respuesta es interesante. Básicamente, se los inventan. No se trata de imaginación pura y dura, sino de juntar piezas y completar una sensación con elementos que a esa edad era imposible que retuviéramos. La doctora Shazia Akhtar explica:
Creemos que lo que una persona tiene en mente al recordar memorias improbablemente ficticias tempranas es una representación mental similar a la memoria episódica que consiste en fragmentos recordados de experiencias tempranas unidos a algunos hechos o conocimientos sobre su propia infancia.

En otras palabras, mezclamos el más mínimo recuerdo de ese período con lo que nuestros padres y abuelos nos cuentan o lo que vemos en fotografías familiares hasta construir un recuerdo que tiene más de inventado que de real. Lo crucial del asunto, como explica el doctor Martin Conway, es que las personas nos autoconvencemos de que el recuerdo es real e incluso negamos la posibilidad de que sea una ficción creada por nosotros mismos. ¿Por qué hacemos esto? Los autores del estudio no están seguros, pero explican que probablemente tiene que ver con la necesidad de tener una narrativa completa sobre nuestra propia vida para darle sentido a nuestra existencia. Solo hay una cosa que asuste más al ser humano que una explicación, y es la ausencia de ella. [Eurekalert vía Science Alert]

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