martes, 5 de junio de 2018

Un científico ha calculado matemáticamente la descomunal fuerza de Thanos en Avengers: Infinity War



Si has visto Avengers: Infinity War sabrás que Thanos es el villano más bestia que ha aparecido en una producción de Marvel en la gran pantalla. Ahora bien, ¿hasta dónde llegaría esa fuerza? Esto es precisamente lo que ha averiguado un científico de la Universidad Northeastern, y es bastante impresionante.

El hombre que se embarcó en el proyecto fue Steven Cranford, profesor de ingeniería de la universidad, quién calculó hasta dónde llegaría la fuerza de Thanos. Para llegar a ese calculo el investigador realizó modelos moleculares reales del cubo ficticio Teseracto. Su trabajo se acaba de publicar (y revisar) en Extreme Mechanics Letters.

Para los profanos, el Teseracto en el mundo de Marvel es una gema en forma de cubo de un poder incomparable que una vez perteneció a Odín, una brillante caja azul que Thanos aplasta como si nada. Cranford, un aficionado a las películas de Marvel y científico de los materiales, vio en la escena una fórmula perfecta para adivinar la fuerza real del personaje.

Cuando Thanos demolió el cubo, Cranford activó un programa de dinámica molecular para descubrir cómo sería una caja tetradimensional. Si descifraba la geometría del cubo, podría calcular su fuerza material. Y si conocía la fuerza del cubo, podría calcular lo poderoso que debía ser Thanos para aplastarlo.

Se da la casualidad de que los teseractos no son solo imaginación del universo de Marvel, también existen en las páginas de libros de texto de geometría. De hecho, su definición es la de una figura formada por ocho cubos tridimensionales ubicados en un espacio donde existe un cuarto eje dimensional (considerando al primero longitud, el segundo altura y el tercero profundidad). Básicamente, en un espacio tetradimensional, el teseracto es un cubo de cuatro dimensiones espaciales.

Dicho de otra forma, es algo así como un cubo más pequeño suspendido perfectamente en el centro de un cubo más grande. Utilizando el software de modelado, Cranford comenzó a construir teseractos moleculares, uniendo átomos de carbono a átomos de carbono. Según el investigador:
Considera el diamante y el grafito. Ambas sustancias contienen solo átomos de carbono. Los átomos unidos de forma compacta dan a los diamantes su increíble fuerza. En grafito blando, los átomos de carbono están más sueltos y separados.

Teseracto (Marvel)

Cuando una forma de carbono se vuelve realmente extraña, los científicos describen la disposición de sus átomos como una “geometría exótica”. Una de esas formas, la molécula fullereno, es una jaula esférica de átomos de carbono. Estas se han sintetizado en laboratorios y se han detectado en el espacio.

El programa de Cranford, una herramienta utilizada por muchos científicos, está lleno de este tipo de geometrías exóticas. Estos incluyen el grafeno, una lámina plana de carbono dispuesta como las cámaras hexagonales del panal, y carbyne, una cadena unidimensional de átomos de carbono.

Así pues, liberado por la ciencia ficción pero restringido dentro de los límites realistas del software, el investigador construyó formaciones de carbono que ningún laboratorio en la Tierra puede sintetizar. Según el científico:
Apoyarse en los “campos de fuerza reactiva” de este programa nos permite crear todo tipo de “moléculas locas”. En este tipo de simulaciones puedes construir lo que quieras.

Cuenta el investigador que entre todos los fallos, tuvo éxito dos veces. Diseñó dos nuevos tipos de arreglos de carbono estables y publicó sus estructuras teóricas a principios de este mes. Una de estas formas de carbono fue bautizada como pentatope. La otra forma, cubos de carbono dentro de cubos, la llamó hipercubo. Había creado su teseracto de carbono.

Teseracto en geometría (Wikimedia Commons)

Luego probó la fuerza de sus creaciones simuladas, comprimiendo digitalmente las moléculas para ver qué fuerza abrochaba sus enlaces.

Diez mil millonésimas de un newton doblaron los enlaces del hipercubo, lo que, por sí solo, no es muy impresionante. Sin embargo, si las moléculas del hipercubo se unieron como miles de millones de piezas de Lego, su fuerza se disparó en cifras de auténtica ciencia ficción. Un hipercubo parecido al Teseracto de las películas de Marvel pesaría menos de un cubo de lápiz de grafito.

El investigador concluyó que exprimir el cubo hasta dejarlo en polvo requería una fuerza equivalente a 42.000 toneladas, o la fuerza de agarre combinada de 750.000 hombres promedio de Estados Unidos.

¿El resultado final? Suponiendo una relación proporcional entre la fuerza de agarre y lo que puede levantar un estadounidense promedio, las matemáticas del científico sugieren que Thanos podría arrojar 54 millones de kilogramos, 4.5 millones de kilogramos más que el peso de el Titanic. Una auténtica barbaridad.

Suerte que el tipo no está entre nosotros. [The Washington Post]

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