domingo, 5 de junio de 2016

Mi casa es un cementerio y otras ciudades del mundo insólitas



Hace unos meses en las tripas de internet alguien inició una encuesta entre británicos anónimos con el fin de decidir cuál era la peor ciudad de todo el Reino Unido. Luton, una población a cincuenta kilómetros de Londres, no tuvo demasiados problemas para alzarse con el primer premio y la mención especial del jurado. Un mérito aderezado con comentarios como "Luton es la ciudad situada al final de la humanidad" o "una urbe horrible con habitantes horribles. Gracias a Dios que tiene autopistas, trenes y un aeropuerto para una huida rápida" junto a relatos de gente que aseguraba que pasear por el centro de la localidad ya era considerado deporte de riesgo.

Entretanto en Estados Unidos, las almas afortunadas que conocían Detroit tendían a afirmar que la película 'Robocop' (1987) se quedaba corta si se entendía como un reflejo de la calidad de vida del lugar. Pero tanto ingleses como norteamericanos se quejaban casi por vicio. La realidad es que por muy ariscas que fuesen sus ciudades se encontraban lejos de ser las peores urbes para vivir del mundo.



Ciudad cementerio

En Filipinas, al norte de Manila, se encuentra uno de los asentamientos de población más inusuales del mundo. Una ciudad cementerio literal: la pobreza ha arrastrado a 10.000 personas hasta el cementerio norte de la capital filipina donde las familias sin recursos se han instalado entre nichos, huesos humanos y capillas. En el fondo se trata de un lugar ciertamente exótico, en ningún otro rincón del mundo es posible encontrar una escuela en el interior de un mausoleo o enturbiar el sueño eterno de los enterrados jugando al karaoke entre tumbas.


Neft Daşları

En 1945 algunos hijos de la URSS se encontraban remando por el Mar Caspio cuando se tropezaron con un yacimiento de petróleo a más de mil metros de profundidad. La propia URSS, oliéndose la fábrica de billetes, erigiría sobre el lugar la primera plataforma petrolífera pero con el tiempo el tema de ampliar la estructura se les iría totalmente de las manos: Neft Daşları acabó convirtiéndose en una pequeña ciudad en sí misma, con 300 km de calles construidas sobre basura y tierra, una población que fluctúa entre los 2000 y los 5000 habitantes, hoteles y edificios de nueve pisos, salas culturares, panaderías y una estructura general que está soldada entre sí a la buena de Dios y amenaza con desintegrarse en cualquier momento. Un hermoso lugar oxidado a más de cincuenta kilómetros de la costa.


Oimiakón

Genghis Khan y sus amigos se encontraban trotando a caballo por Siberia mientras contemplaban cosas morirse a su alrededor cuando decidieron que era buena idea asentarse en un páramo helado rodeado en todas las direcciones por la más absoluta ausencia de cualquier cosa. Y así nació Oimiakón, más que una población, una amenaza para la vida, alejada de todo y con el bonus de ser una de las localizaciones más cercanas al Polo del frío, lo que se traduce a efectos prácticos como el lugar del planeta Tierra dónde se han registrado las temperaturas más bajas: -71,2 Cº. Una ciudad de quinientos habitantes donde unos -20 grados de temperaturas serían el equivalente a un verano caluroso.


Ciudad basura

Manshiyat Naser (Egipto) es una urbe que ha basado toda su estructura laboral y de supervivencia en servir de papelera de otros. Careciendo de agua, sistema de alcantarillado, electricidad e higiene en general, en las calles de Manshiyat Naser se apilan miles de bolsas de basura que sirven como sustento a unos habitantes que sobreviven reciclando desperdicios y que parecen vivir con alegría sin ver nada raro en todo aquello. Situada no demasiado lejos de varias instalaciones turísticas de lujo la villa ha acabado recibiendo el nombre de Ciudad basura por funcionar como un gigantesco contenedor de El Cairo.


La Rinconada

La Rinconada está emplazada en los Andes peruanos, a 5.500 metros sobre el nivel del mal. No solo es un sitio en el que es imposible respirar sino también llevar a cabo una vida medianamente sana: no hay agua corriente, sistema de alcantarillado, condiciones de higiene mínimas o policía. Para compensar siempre hay trabajo, y más concretamente un único trabajo: el de minero, una profesión muy agradecida.


San Pedro De Atacama

En pleno desierto de Atacama, donde la hostilidad del clima le ha cerrado la puerta a la vida en general, se sitúa San Pedro de Atacama. Un asentamiento de 5.600 personas que consideran normal vivir en pleno desierto sometidos a unas condiciones atmosféricas que imposibilitan que se formen nubes y llueva en algún momento. Los nativos sobreviven a base de beber un agua contaminada de arsénico, un líquido al que parecen haber desarrollado inmunidad total con el paso de las generaciones y que últimamente tienen el detalle de depurar para que los numerosos turistas no mueran envenenados.


Información de Gonzoo.com

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