jueves, 7 de diciembre de 2017

Los 7 secretos del país más digital del mundo



Estonia está ubicada al noreste de Europa, entre Rusia, Letonia y el mar Báltico. Hasta 1991 formó parte del Bloque Socialista Soviético, aunque se identifica más con los países bálticos y nórdicos, especialmente con Finlandia con quien comparte raíces – culturales, étnicas, lingüísticas – y estrechos lazos de cooperación e influencia.

Estonia, ex república soviética, ahora vive un exitoso cambio (Shutterstock)

Los años bajo la dominación soviética habían diezmado a la población estonia y a su economía. Empobrecida y deprimida, tuvo que redefinir su identidad y rumbo en el mundo. Allí es cuando decidió apostar a la tecnología, mirándose en el espejo de Finlandia, un país que había logrado un salto económico gracias a la creación de una empresa que lideró la industria de los teléfonos celulares durante varios años: Nokia ; y cuyo éxito fomentó el surgimientos de nuevos negocios.

Con un gabinete de personas jóvenes – edad promedio de 35 años – y Toomas-Hendrik Ilves, un presidente amante de la tecnología, comienzan a imaginar la Estonia del futuro y a armar un plan que la hiciera posible. Apuestan a un combo de un impuesto a la renta fija, libre comercio, moneda sólida y privatización. Las nuevas empresas pueden registrarse fácilmente y sin demoras.

Toomas-Hendrik Ilves es un presidente amante de la tecnología

No había casi nada, todo estaba por hacerse, incluso la infraestructura. Finlandia le ofrece su conexión telefónica analógica de los años 70 de forma gratuita, pero Estonia la rechaza y decide actualizarse con conexiones de telefonía digital y construir su propio sistema de vanguardia. Así, pasa de tener al 50 % de la población sin teléfono a tener 123 líneas de telefonía celular por cada 100 habitantes.

En 2004, junto a otros países de Europa del Este, se suma como nuevo miembro a la Unión Europea, al tiempo que pasa a formar parte de la OTAN y termina de fijar su posición en el tablero mundial. Rusia ya no puede considerarla como parte de su patio trasero. Tras su independencia, las fricciones con su potencia vecina no dejan de sucederse, con alguna periodicidad y distinto tenor.

Estonia ha sabido abrirse un lugar en el mundo, y hoy es un caso emblemático por la consistente transformación que la vuelve un ejemplo en Europa y en el mundo.

No quiere decir que la vida allí sea color de rosa. Con solo 1.3 millones de habitanteses uno de los países menos poblados de la UE.

Tallin es la capital de Estonia, una ciudad pujante y vanguardista

Su capital, Tallin es una ciudad ventosa y fría, con una temperatura anual media de entre 4 y 6.5 grados. El paisaje citadino todavía deja traslucir los tiempos de la cortina de hierro. El idioma tampoco ayuda: con el estonio como lengua oficial, la mayoría de los extranjeros encuentra allí una barrera imposible de franquear aunque lleven años viviendo en ese país. Por otra parte, la inestabilidad y riesgo geopolíticos han desalentado muchas inversiones, un aspecto que siempre ha preocupado al gobierno.

El tamaño del país también es una traba a la hora de hacer crecer empresas que necesitan recursos humanos calificados, como las tecnologías. Esto lleva a las autoridades a comenzar a ofrecer la primera residencia virtual del mundo con el objetivo de llegar a 10 millones de "habitantes" para 2025.

Con todo, Estonia está a la cabeza de Europa en penetración de Internet y telefonía móvil. El sector de las tecnologías de las comunicaciones e Información (TIC) se han convertido en una parte muy importante del PIB del país.

Estonia en el mapa de Europa

Con información de infobae.com

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