domingo, 5 de noviembre de 2017

La perrita «despedida» de la CIA por preferir jugar a detectar explosivos



Algunas personas tienen clara su vocación desde muy jóvenes; otras, en cambio, necesitan muchos años para encontrar su camino profesional. En ocasiones es preciso recurrir al viejo método de prueba y error, incluso fracasar unas cuantas veces hasta dar con el rumbo correcto. Pero, ¿puede esto suceder con los animales que llevan a cabo determinados trabajos? Concretamente, ¿puede un perro demostrar que no tiene vocación de policía, a pesar de recibir horas y horas de entrenamiento?


La curiosa historia compartida por la CIA en su cuenta de Twitter nos hace pensar que sí, por increíble que parezca. Su protagonista es Lulu, una preciosa cachorrita que acaba de ser «despedida» de la agencia de inteligencia estadounidense. El organismo ha tomado esta decisión después de analizar la evolución del animal durante varias semanas de entrenamiento, en las que los especialistas trataron de enseñarle a detectar explosivos. No es que Lulu no tuviese cualidades para llevar a cabo esta misión: simplemente no tenía interés en ella.



«Para nuestros entrenadores es fundamental que los perros disfruten con su trabajo», ha informado la CIA, «después de unas cuantas semanas de entrenamiento, Lulu ha comenzado a mostrar síntomas de que no estaba interesada en detectar explosivos». La Agencia Central de Inteligencia explica que a menudo los aprendices tienen días malos o breves etapas de desaliento, pero éste no era el caso de la cachorrita. «Esto no es un problema temporal. No es el trabajo para el que está destinada», sostienen.

«A veces conseguíamos motivarla con comida y también a través de juegos, pero era obvio que ni siquiera entonces disfrutaba. Nuestra principal preocupación es el bienestar físico y mental de nuestros perros, así que hemos tomado una decisión extremadamente difícil. Creemos que lo mejor para Lulu es que abandone el programa», añade el organismo. De este modo, los días de la perra como buscadora de explosivos han llegado definitivamente a su fin por pura falta de vocación.

¿Qué sucederá ahora con Lulu? Su vida cambiará radicalmente en el futuro. Ha sido adoptada por su cuidador, algo habitual para los perros que se jubilan o abandonan el cuerpo. Vive en una casa con jardín y puede hacer lo que más le gusta: jugar. Los hijos de su dueño son sus nuevos compañeros de correrías. «Extrañaremos a Lulu, pero hemos tomado la decisión correcta para ella. Le deseamos lo mejor en su nueva vida», concluye el comunicado de la CIA.


Con información de abc.es

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