domingo, 26 de noviembre de 2017

Cómo el Servicio Secreto de los EEUU transporta los autos blindados de Donald Trump



La discreción no es patrimonio de Donald Trump, presidente de los Estados Unidos. No lo son tampoco la mesura, el mutismo o la reserva. Ni siquiera profesan la prudencia o el recato los Servicios Secretos, una agencia federal dependiente del Departamento de Seguridad Nacional dedicada a la protección e investigación. En sus redes sociales alardearon de la comitiva que recaló en Asia en el viaje más largo desde que Trump asumió la presidencia.





"¡No podíamos dejar atrás a la Bestia!", presumieron en su cuenta de Twitter con dos imágenes del contenido que transportó el Boeing C-17 Globemaster III. La referencia es el Cadillac presidencial que desde 2009 es el auto de protocolo de los presidentes estadounidenses. Denominado "la Bestia" por transferencia de concepto, equipa la más avanzada tecnología de seguridad: desde resistencia a prueba de balas, ataque de armas químicas y dispositivos explosivos hasta sistema RunFlat que le permite recorrer hasta cien kilómetros aún con los neumáticos pinchados y bolsas de sangre con el grupo sanguíneo del mandatario para una eventual transfusión.

Niños chinos saludan a la Bestia, el Cadillac presidencial que transportará a Donald Trump y a Melania en su gira por Asia (Lintao Zhang/Getty Images)

En las fotografías publicadas, se distinguen además de dos modelos de la limusina presidencial otros ocho vehículos blindados de soporte a los traslados protocolares provistos por General Motors. En su cuarta gira oficial donde visitará durante doce días Japón, Corea del Sur, China, Vietnam y Filipinas, la máxima autoridad de los Estados Unidos arribará a cada destino con su flota oficial de vehículos, no exentos de estridencias y opulencia.




Lo hizo Barack Obama cuando como presidente estadounidense recaló en Argentina en marzo de 2016. Llegó con una extensa colección de vehículos entre los que se encontraban los Cadillac One y Cadillac Two, tal como fueron bautizadas oficialmente los dos servicios de movilidad que respaldaron su agenda en el país.

Pero cuando asumió Trump, los organismos de seguridad encargaron una versión mejorada de la limusina blindada presidencial. El nuevo modelo aún en proceso de preparación estará inspirado en el sedán de lujo de Cadillac conocido como CT6 con rasgos adoptados del Escalade, el popular SUV de la automotriz. Se someterá a un restyling de apariencia más estilizada y aerodinámica, en virtud a las líneas del diseño del lenguaje moderno.

Por eso, el vigente presidente debió conformarse con las mismas unidades que sirvieron al ex mandatario, de sobrada eficiencia. Miden 5,5 metros de largo, tienen capacidad para siete pasajeros, pesan 6.800 kilogramos y solo alcanzan velocidades inferiores a los cien kilómetros por hora. No son vehículos de producción estándar, son fabricaciones especiales a cargo de General Motors en Detroit. Calificarlas como vehículos blindados sería un burdo eufemismo.



En las imágenes difundidas, además de la colección de autos de protocolo se percibe la magnitud del Boeing C-17 Globemaster III, propiedad de la fuerza aérea estadounidense. Dispone de 52 metros de envergadura y una capacidad de carga para transportar hasta 78 toneladas, suficiente para soportar el peso de diez unidades blindadas. En las cuentas de Twitter e Instagram del Servicio Secreto se vanagloriaron de la aeronave militar y en las limusinas de guerra con hashtags alusivos: #POTUS (el acrónimo de President Of The United States) #style #thebeast #flying #limo.

Con información de infobae.com

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