domingo, 19 de noviembre de 2017

Cinco lugares abandonados que dan escalofríos



A continuación te presentamos una lista elaborada por Hundredrooms, un comparador online de casas y apartamentos vacacionales para recorrer destinos que, en la oscuridad, pueden resultar agobiantes.

Belchite, Zaragoza

Uno de los lugares abandonados de España con más historia es Belchite, un pueblo fantasma en la provincia de Zaragoza donde se desarrolló una famosa batalla durante la Guerra Civil que provocó daños irreparables. Las ruinas de lo que actualmente se conoce como Pueblo Viejo de Belchite están abiertas al turismo ávido de historias y mitos.


Estación de Canfranc

Finalizada la II Guerra Mundial, el paso ferroviario de Canfranc empezó un declive que acabó siendo inexorable, a la par que prosperaban las líneas internacionales de tren por Cataluña y el País Vasco. La puntilla la puso, en 1970, un descarrilamiento en el lado francés, con la concurrencia fatal del hundimiento de un puente de la línea férrea. Los galos optaron por abandonar el trazado y darlo por finiquitado. Aunque hay proyecto de restauración, la estación continúa en el abandono a la espera de valientes exploradores.



Humberstone, Chile

En el desierto de Atacama en Chile se encuentra uno de los lugares abandonados más interesantes: Humberstone. La oficina salitrera de Santiago Humberstone, junto con la de Santa Laura, están consideradas Patrimonio de la Humanidad. En Humberstone llegaron a vivir casi 4.500 habitantes, dedicados a la extracción de salitre. Con la Gran Depresión en 1929 la empresa llegó prácticamente a la quiebra, aunque fue rescatada por la Compañía Salitrera de Tarapacá y Antofagasta en 1934. La era dorada de Humberstone y del grupo de oficinas que componían el Grupo Nebraska se comienza a apagar llegando a una aguda crisis hasta su desaparición en 1958 y el abandono de ambas oficinas en 1960.



Beelitz, Alemania

Beelitz-Heilstätten, un distrito de la ciudad de Beelitz, al suroeste de Berlín, cerca de Postdam, es un complejo hospitalario de unos 60 edificios, en su mayor parte abandonado. Otro territorio fantasma que, como suele ocurrir en estos casos, funciona a las mil maravillas como escenario de rodajes de películas. En estas paredes quizá reconozcan alguna secuencia de «El Pianista». Originalmente, fue un hospital para los trabajadores de la Berlín Insurance Corporation, y en la Primera y la Segunda Guerra Mundial, un sanatorio para los soldados alemanes. Se dice que aquí estuvo incluso Hitler, en 1916, para recuperarse de las heridas que sufrió durante la batalla del Somme, una de las más sangrientas de la contienda. Tras el fin de la segunda gran guerra y la división de Alemania (1945), el complejo quedó en manos de la entonces URSS, hasta 1955. Los rusos se marcharon, y algunos edificios se destinaron a museos o centros de rehabilitación, pero la mayor parte del complejo quedó en total abandono.



Epecuén, la atlántida Argentina

Hace algo más de 30 años el pueblo argentino de Epecuén quedó sumergido bajo las aguas saladas del lago del mismo nombre obligando a sus habitantes a abandonar sus hogares. Con el paso de los años el agua comenzó a retirarse dejando un blanco paisaje teñido por la sal de un agua similar a la del Mar Muerto. Lo que era una próspera ciudad turística desapareció, y de las casas, hoteles, bares y comercios hoy solo quedan sus ruinas.

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