martes, 3 de octubre de 2017

Consejos para acabar con el mal aliento



El mal aliento, conocido como halitosis, puede dar vergüenza y hasta causar ansiedad. Muchos de los productos que venden para combatirlo, como enjuagues, pastillas de menta y chicles, son sólo medidas temporales porque realmente no combaten la causa del problema.

Entre las causas del mal aliento se encuentran algunos alimentos, enfermedades y hábitos. En muchos casos, la higiene dental adecuada y constante puede mejorarlo. No obstante, si las técnicas simples de cuidado personal no resuelven el problema, se debe consultar con el dentista o médico para asegurarse de que la causa del mal aliento no sea una enfermedad más grave.

El mal aliento varía según el origen o la causa. Si se tiene mal aliento (es algo que suelen detectar otras personas) hay que revisar la higiene bucal, cepillarse los dientes y la lengua después de comer, usar hilo dental y beber mucha agua. Si aún así continúa, hay que consultar al dentista.

Algunas de las causas posibles del mal aliento son las siguientes:

Alimentos. La descomposición de partículas de alimentos en los dientes puede aumentar la cantidad de bacterias y causar olor desagradable. Comer cebollas, ajo y especias, también puede causar mal aliento. Después de digerirlos, los alimentos ingresan en el torrente sanguíneo, son transportados a los pulmones y afectan el aliento.



Fumar. Ese hábito deja su propio olor desagradable en la boca. Los fumadores y quienes consumen tabaco son propensos a tener encías enfermas, fuente de mal aliento.

Mala higiene. Quien no se cepilla los dientes y usas hilo dental a diario, tendrá partículas que queden en la boca y produzcan mal aliento. Además, se forma sobre los dientes una película incolora y pegajosa producida por las bacterias. También la lengua puede atrapar bacterias que producen olor. En las dentaduras postizas que no se limpian con regularidad o que no encajan bien pueden quedar bacterias y partículas de alimentos que causan olor.

Boca seca. La saliva ayuda con la limpieza de la boca porque elimina las partículas que causan mal olor. Hay una enfermedad llamada “boca seca”, o xerostomía, que contribuye al mal aliento porque disminuye la producción de saliva. La boca seca ocurre naturalmente durante el sueño y a eso se debe el mal aliento de la mañana, que empeora cuando uno duerme con la boca abierta.

Medicamentos. Algunos fármacos contribuyen a la sequedad de la boca y, por lo tanto, indirectamente provocan mal aliento. Otros se descomponen en el organismo y liberan sustancias químicas que se transportan al aliento.

Infecciones en la boca. El mal aliento puede ser causado por las heridas quirúrgicas después de una cirugía bucal, como la extracción de un diente, o porque hay caries, enfermedad de las encías o llagas bucales.

Otras afecciones. En ocasiones, el origen del mal aliento pueden ser pequeñas piedras que se forman en las amígdalas y se cubren de bacterias, lo que produce olor. También las infecciones o la inflamación crónica en la nariz, los senos paranasales o la garganta, que contribuyen al goteo nasal posterior, pueden provocar mal aliento.

Otras causas. Las enfermedades, como algunos tipos de cáncer, y otras afecciones, como los trastornos metabólicos, pueden producir un mal aliento distintivo debido a las sustancias químicas que producen. El reflujo gastroesofágico puede asociarse con mal aliento. En los niños pequeños, el mal aliento puede ser causado por algún cuerpo extraño, tal como un trozo de alimento, alojado en una de las fosas nasales.

Para diagnosticar, es probable que el dentista sienta el aliento de la boca y la nariz, y clasifica el olor de acuerdo con una escala. Debido a que la parte trasera de la lengua es a menudo el origen del olor, el dentista también puede rasparla y clasificar el olor.

Tratamientos posibles

Para reducir el mal aliento, prevenir las caries y disminuir el riesgo de sufrir enfermedades de las encías, se debe mantener siempre una buena higiene bucal. El tratamiento posterior para el mal aliento puede variar según la causa. Si se piensa que el mal aliento se debe a una afección no diagnosticada, es probable que el dentista te derive a tu médico de cabecera.

Si se trata de causas relacionadas con la salud bucal, el dentista trabajará para ayudar a controlar esa afección. El tratamiento dental puede incluir:

Enjuagues bucales y dentífricos. Si el mal aliento se debe a una acumulación de bacterias o placa en los dientes, el dentista puede recomendar un enjuague bucal que elimine las bacterias. El dentista también puede recomendar un dentífrico que contenga un agente antibiótico para eliminar las bacterias que causan la acumulación de placa.



Tratamiento de enfermedades dentales. Si se tiene una enfermedad de las encías, es posible que deriven a un especialista en encías. Las enfermedades de las encías pueden hacer que estas se replieguen y se alejen de los dientes, lo que deja huecos profundos que se llenan de bacterias causantes de olores. A veces solo una limpieza profesional puede eliminar estas bacterias. El dentista también podría recomendar reemplazar cualquier restauración dental defectuosa, que es un caldo de cultivo para las bacterias.

De forma casera, se pueden tomar las siguientes medidas:

Lavarse los dientes después de comer. Llevarse un cepillo de dientes al trabajo para usarlo después de comer. Lavarse los dientes con una pasta de dientes con flúor por lo menos dos veces al día, especialmente después de las comidas. Se ha demostrado que los dentífricos con propiedades antibacterianas reducen el mal aliento.

Usar hilo dental al menos una vez al día. El uso correcto del hilo dental elimina partículas de alimentos y placa bacteriana entre los dientes y ayuda a controlar el mal aliento.



Cepíllarse la lengua. La lengua contiene bacterias y cepillársela con cuidado puede reducir el olor. En las personas que tienen la lengua recubierta de un crecimiento significativo de bacterias (por fumar o por sequedad de boca, por ejemplo) puede ser provechoso usar un rascador lingual. Otra alternativa es usar un cepillo de dientes que tenga un limpiador de lengua incorporado.

Limpiar la dentadura o los aparatos de ortodoncia. Si se usa un puente o una dentadura postiza, hay que limpiarlos completamente, al menos una vez por día o según lo que indique el dentista. Si tienes un retenedor de ortodoncia o un protector bucal, límpialos siempre que te los coloques en la boca. El dentista puede recomendarte el mejor producto de limpieza.

Evitar la sequedad de boca. Para mantener la boca húmeda, evita fumar y bebe mucha agua: no bebas café, refrescos ni alcohol, que pueden provocar una boca más seca. Mastica goma de mascar o chupa un caramelo (preferentemente sin azúcar) para estimular la saliva. Para la sequedad crónica de la boca, el dentista o el médico pueden recetar una preparación de saliva artificial o un medicamento oral que estimule el flujo de saliva.



Ajustar la dieta. Evitar alimentos como cebollas y ajo que pueden causar mal aliento. Comer muchos alimentos azucarados también está relacionado con el mal aliento.

Comprar un cepillo de dientes nuevo con regularidad. Cambiar el cepillo de dientes cuando esté desgastado, cada tres a cuatro meses aproximadamente, y elegir un cepillo de cerdas suaves.

Programar controles dentales regulares. Visitar al dentista de manera regular, generalmente dos veces por año, para que revise y limpie los dientes o dentadura postiza.

Con información de globovision.com

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