domingo, 16 de julio de 2017

¿Por qué practicar yoga puede hacerte más feliz, según los científicos?



Las investigaciones sobre las consecuencias positivas del yoga se han centrado tradicionalmente en los efectos de la respiración y la meditación. Sin embargo, aún no se ha estudiado demasiado sobre los efectos psicológicos de realizar ciertas posturas de yoga. Un nuevo estudio publicado en journal.frontiersin muestra una investigación sobre la influencia de las posturas de yoga en la autoestima y la energía subjetiva. Su estrategia ha sido acercarse a otras teorías psicológicas asociadas al lenguaje corporal que se suelen estudiar a la hora de describir la influencia de ciertas “posturas de poder” en el mundo laboral, política, a la hora de hablar en público, debates etc…

Por ello, estos investigadores han considerado que una comparación con esas posturas llamadas 'poses de poder', y su influencia con la percepción de la energía personal y confianza en uno mismo, tiene sentido por su asociación con el dominio interpersonal. En el estudio, algunos participantes realizaron dos posturas sencillas de yoga durante dos minutos, mientras que otros realizaron estas llamadas "poses de poder" durante también dos minutos. Los primeros resultados indicaban que los que llevaron a cabo las posturas de yoga mejoraban sus sentimientos subjetivos de energía, sentido del poder y la autoestima en comparación con el otro grupo.

Hasta aquí tampoco han avanzado nada que no se oliera la comunidad de gente que practica esos ejercicios pero, ¿qué podría realmente estar detrás de este aparente impulso? Una teoría es que los beneficios psicológicos del yoga pueden estar relacionados con el funcionamiento del nervio vago. Este es el décimo nervio craneal y resulta ser el más largo del sistema nervioso autónomo, o sea el que es responsable del funcionamiento inconsciente del cuerpo como la respiración, la circulación y la digestión. Pero aunque sea algo misterioso, su funcionamiento está también directamente ligado a la competencia social y a la regulación emocional positiva.

Además, el yoga es una práctica de ejercicio físico no competitivo con posturas sostenidas combinadas con respiración regulada y otras técnicas relacionadas con la meditación. Puesto que cada vez más estudios señalan sus efectos positivos en la salud mental y física, así como el desarrollo personal se practica cada vez más en occidente. Se asocia el yoga a beneficios como aliviar el dolor crónico, ayuda a controlar disfunción arterial coronaria, el asma y otras enfermedades y ayuda a las personas que sufren de problemas de salud mental, como depresión, ansiedad, trastorno obsesivo-compulsivo, trastorno de estrés postraumático… aunque su práctica regular también beneficia a los individuos sanos, mejorando el bienestar psicológico, la satisfacción en la vida y la autoestima, reduciendo el estrés y ansiedad por el desempeño, la fatiga…

Predominantemente, la investigación sobre el yoga se ha centrado en los beneficios de la meditación y la respiración. Sólo una parte de esos trabajos incluían los aspectos físicos de la postura, y muy pocos los relacionaban con los efectos psicológicos de estas. Comparando el efecto de algunas de las posturas más populares de yoga a cuatro poses de poder se descubrió que, después de realizar dos posturas de yoga, los participantes se sintieron más enérgicos y con sensación de poder y control que aquellos que realizaron solo 'poses de poder' y además, esto afectó directamente su confianza y sentimiento de satisfacción consigo mismos, independientemente de sus niveles iniciales de autoestima. El estudio sugiere que tales efectos tienen menos que ver con el significado de la dominación asociada a las posturas, y más con la retroalimentación que la alineación del cuerpo como consecuencia de las sesiones de yoga que proporcionarían al sistema nervioso parasimpático, es decir, la parte responsable de regular las acciones inconscientes del cuerpo que dependen del nervio vago. Las posturas de 'alto poder', efectivamente se perciben como más dominantes y confiadas que las posturas de yoga, pero fueron menos efectivas para aumentar la autoestima de los participantes.

El significado no verbal expresado por las posturas corporales no tendría que ver con la autopercepción de los participantes, por ello, a la luz de la literatura existente, los efectos dispersos de la práctica del yoga podrían estar, efectivamente, relacionados con el funcionamiento del nervio vago que conecta el cerebro (la mente) con el cuerpo.Los músculos faciales, el corazón, los pulmones, el tracto digestivo, los riñones y los órganos reproductivos tienen línea directa con el tronco cerebral a través de él. Procesos de alimentación, reposo y digestión, frecuencia cardíaca, estados calmados y calmantes, la regulación neural de las partes del cuerpo necesarias para la comunicación como laringe, ojos, oído interno, músculos faciales involucrados en expresiones vocales y no vocales. Todos ellos pasan por el nervio vago.

Su funcionamiento nos lleva a sentirnos tranquilos, relajados y seguros en relación con los demás. Con lo que sentirse tranquilo, relajado y sociable también lo estimula de forma recíproca, creando una espiral positiva ascendente de bienestar influenciando estados del cuerpo o de la mente. La investigación sugiere que el buen funcionamiento del nervio vago promueve la regulación emocional, competencia social y comportamientos prosociales. Esto se traduce en un reducción de la agresión, hostilidad, depresión y ansiedad. Todo lo que se sabe del nervio vago apoyaría esta teoría, que mantiene que la práctica del yoga, incluyendo la meditación, respiración y la realización de sus posturas contribuiría a tonificar el nervio vago, sugiriendo que incluso una breve práctica de estas posturas podría estimular el tono vagal, haciéndonos sentir más satisfechos y felices.

Con información de gonzoo

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