miércoles, 5 de julio de 2017

El origen de el cinturón de seguridad

Desde su nacimiento hasta su desarrollo definitivo pasó 30 años en el olvido. Su inventor liberó la patente para que todos los fabricantes pudieran utilizarlo y así convertirlo en el mayor elemento de seguridad en la historia de la industria automotriz.




Como si lo hubiéramos pensado de antemano, este espacio dedicado a las más destacadas ideas de la humanidad tiene hoy el honor de contar la historia detrás de un gran invento, el cinturón de seguridad, pero también homenajear a su creador, el sueco Nils Bohlin, quien falleció el 26 de septiembre de 2002. De manera que el tributo será doble, por el valor de su creación y por la humildad con la que decidió compartirlo con todo el mundo.

Como en historias anteriores de inventores e ideas es importante destacar la importancia del momento en que el creador y su idea confluyen para transformarse en una herramienta perfecta. Decimos esto porque, como en otros casos, el cinturón de seguridad no fue un invento de Nils Bohlin, sino que el sueco logró perfeccionar un elemento de seguridad que ya existía hacía 30 años en los aviones pero que sólo era importante para los pilotos.


Los comienzos fallidos


Ya en los años '20 algunos aviones de combate comenzaron a utilizar un proto-cinturón que tenía como objetivo principal evitar que el piloto se saliera de la cabina (las cuales no estaban cerradas en ese momento) más que como una medida para resguardarlo de los impactos. Pasaron casi 30 años para que alguien tuviera la idea de utilizar ese mismo elemento para un objetivo más relacionado con la seguridad e integridad del piloto.

En 1948, el empresario y diseñador de automóviles y también amante de los aviones, Preston Tucker, desarrolló un vehículo con los mayores estándares de seguridad conocidos hasta el momento. Tucker era un maniático de la seguridad y su principal creación, el automóvil Tucker Sedan '48 tuvo el honor de conseguir dos récords: el vehículo con mayores innovaciones en seguridad y uno de los grandes fracasos de la industria automotriz norteamericana. A pesar de haberse fabricado sólo 51 unidades, El Tucker Torpedo (por su forma de avión a chorro) poseía características nunca antes vistas: cinturones de seguridad abdominales, panel de instrumentos acolchado para amortiguar el impacto en caso de accidentes, frenos a disco, inyección de combustible y vidrios inastillables.

Dentro de estos avances, el cinturón generó una gran controversia ya que en esa época se pensaba (tanto el consumidor como los fabricantes) que si hacía falta un elemento de seguridad para el conductor era porque el vehículo no sería lo suficientemente seguro como para proteger la vida de sus ocupantes.

Luego de este fracaso, pasaron ocho años hasta que el famoso Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Robert McNamara introdujera nuevamente el cinturón de seguridad en un vehículo de cuatro ruedas durante su gestión como Director de Ford Motor Company en 1956. La idea tampoco cautivó a los dueños de la compañía por lo que el cinturón se ofreció como elemento opcional en la compra del vehículo.

El sueco Nils da en la tecla



Mientras tanto comienza a aparecer en escena el sueco Nils Bohlin, que trabajando para Volvo, en 1959 termina de desarrollar el cinturón de seguridad de tres puntos de apoyo, tal como lo conocemos hasta el día de hoy. El primer equipamiento de cinturones salió en el Volvo Amazon de 1959 como elemento de serie y tan importante fue la concientización de parte de la compañía y la confianza que tenían hacia Nils que permitieron liberar la patente del diseño para que todos los fabricantes de automóviles pudieran incorporarlo a sus vehículos.

Durante el diseño del modelo definitivo, Nils pensaba en por qué los pilotos de aviones estaban siempre tan preocupados por su seguridad mientras que los conductores de automóviles sólo pensaban en el confort. Este pensamiento lo llevó a modelar un tipo de cinturón que no sacrificara la comodidad de los pasajeros ni conductor pero que se convirtiera en un factor fundamental para resguardar su seguridad.

Parece que tan mal no le fue. Desde su inclusión en vehículos terrestres urbanos en 1959 hasta el día de hoy se estima que el cinturón de seguridad de tres puntos ha salvado más de un millón de vidas y cada año evita cerca de 100 mil muertes. Además, según datos de las principales direcciones de tránsito y seguridad gubernamentales de todo el mundo, el cinturón de tres puntos reduce la posibilidad de muerte en un accidente a cerca de un 50%.

Para 1967, fue incluído en los asientos traseros y un año después se integró el cinturón del tercer pasajero trasero central. Recién en 1993 se exigió incluir todos los cinturones de serie en los vehículos de calle. El diseño de Volvo se convirtió en la norma universal utilizada hasta hoy en día y la invención de Nils Bohlin fue reconocida como una de los ocho más trascendentes para la humanidad, mención otorgada por la Oficina Alemana de Patentes y Marcas.



A pesar de que el diseño ha recibido mejoras sustanciales respecto a anclajes, tales como el carrete inercial que frena ante un tirón brusco, los pretensores pirotécnicos que sujetan fijamente al pasajero mediante una mini carga explosiva y los pretensores mecánicos(predecesores del sistema de Air Bag), el concepto original continúa intacto y es para nosotros suficiente mérito como para destacar al cinturón de seguridad como uno de los grandes inventos que ha mejorado de manera radical nuestra calidad de vida.

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