domingo, 5 de febrero de 2017

Este pez es más caro que la cocaína por su “poder” afrodisíaco



Endémico del Alto Golfo de California de México, el pez totoaba enfrenta desde hace décadas una dura caza furtiva porque su buche es enormemente codiciado en China, donde se le atribuyen capacidades afrodisíacas y medicinales.

La pesca ilegal de totoaba, además, amenaza con acabar con otra especie única en el mundo, la vaquita marina, un cetáceo del que se sospecha que quedan ya menos de 40 de ejemplares.

“Hemos realizado diversas incautaciones de más de 100 ejemplares en el último año. El kilogramo de buche de totoaba puede llegar a valer hasta 60.000 dólares” en el mercado negro, explicó a Efe el subprocurador de Recursos Naturales de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Ignacio Millán.

En apariencia, el pez totoaba no es especialmente atractivo. De la familia de las curvinas y carnívoro, puede llegar a medir hasta dos metros, pesar 100 kilos y cumplir más de 20 años.

Su pesca se debe al gran valor que en China se paga por la vejiga natatoria -el buche- que es un órgano interno que estos animales utilizan para regular su flotabilidad.

En el país asiático se cree que la vejiga natatoria de un pez llamado “bahaba”, cocinado en una sopa, tiene cualidades afrodisíacas, medicinales y regenerativas.

“Se dice que da mayor potencia sexual, disminuye el colesterol, mejora la circulación, rejuvenece la piel y otorga longevidad a quien la consume”, destacó la senadora Diva Hadamira, al denunciar la problemática en la Cámara alta en 2014.

Ante la casi extinción de la “bahaba”, el gigante asiático se fijó en el pez totoaba, del que se dice tiene las mismas propiedades medicinales.

Su pesca en las costas mexicanas se remonta a décadas atrás, y el impacto ha sido evidente: “En 1942 se podían obtener hasta 2.270 toneladas al año, y ya en 1975 el decrecimiento fue muy drástico, de solo 59 toneladas. Ha habido una disminución de la especie de alrededor del 95 %”, explicó Millán.

La pesca de totoaba supone el sustento principal de muchos habitantes de pueblos del Alto Golfo de California, como San Felipe o Puerto Peñasco, aunque tampoco los enriquece.

Fuente: EFE

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