sábado, 7 de enero de 2017

Cómo es navegar en un barco gigante en los mares más transitados del planeta



La tensión que se siente en el puente de mando es tal, que nadie habla.

En minutos, el gigantesco barco de carga danés Ebba Maersk -uno de los más grandes del mundo- deberá compartir las estrechas aguas de la costa sureste del Reino Unido con otro coloso naviero.

"Esto es algo que no ves todos los días", dice Ovidiu Dinicut, primer oficial de la nave.

El Ebba Maersk se cruzará con el Barzan, de bandera maltesa, de un tamaño similar, y es algo que le crispa los nervios incluso a una tripulación tan veterana como la que dirige Dinicut.

Es una de las partes más complicadas del viaje: hay mucho menos margen de maniobra que en mar abierto.

Las aguas en la cercanías de la costa son poco profundas y los "carriles" por los que circulan los barcos son muy pequeños.

A unos pocos cientos de metros

Mark Charley, capitán de barco que trabaja para la Autoridad Marítima de Harwich Haven, acompaña a la tripulación del Ebba durante el cruce.

Haven y el piloto del carguero se turnan para vigilar la maniobra que van a realizar con el Barzan.

Estas son las situaciones para las que los capitanes entrenan durante tanto tiempo.

Cada uno de estos mastodontes del mar mide unos 400 metros de largo.

En otras palabras, el Ebba es 19 metros más largo que el edificio Empire State, y cuando está cargado puede llegar a pesar 200.000 toneladas.

Obviamente, para efectuar estas maniobras ambas naves se están moviendo muy lentamente, pero el Barzan parece que se dirige directamente contra el costado del Ebba.

CHRIS BARANIUK - Los barcos de carga son bestias de acero de enormes proporciones, con capacidad de transportar al menos 10.000 contenedores.

Cuando dos barcos tan grandes pasan uno al lado del otro, se produce un enorme desplazamiento de agua alrededor de sus cascos.

Y justo cuando se acercan, esta corriente hace que las proas (parte delantera) de los barcos se separen una de otra, halando en sentido contrario las popas (parte trasera).

Si los barcos no se encuentran bien posicionados antes de que se aproximen, este movimiento puede provocar un choque entre ambos navíos.

Adicionalmente, el perfil de estos cargueros es tan grande que una tormenta es capaz de empujar la nave hasta hacerla muy difícil, o incluso imposible, de controlar.

Y no se puede simplemente accionar los frenos si algo sale mal.

"Si hay una emergencia y necesitas detenerte tan rápido como sea posible, tienes que colocar las máquinas en máxima velocidad en reversa", explica Dinicut.

"Claro, todo depende del tipo de barco, del viento y de las olas, pero si el carguero va navegando a una velocidad de 15 nudos (unos 18 kilómetros por hora) y debe detenerse por completo, le va a tomar 15 minutos lograrlo o se irá desplazando unos tres kilómetros antes de pueda quedar inmóvil. Es una distancia enorme antes de que logres detenerte".

CHRIS BARANIUK - El conducto que comunica el motor con la hélice tiene más de 100 metros de largo. Le tomaría a Usaín Bolt diez segundos correr de un lado al otro.

Con los últimos ajustes efectuados, el Ebba y el Barzan se pasan en mitad de la noche.

No parece que haya más de unos cientos de metros entre los dos.

"Es impresionante, ¿cierto?", dice el capitán Roel van Hoete.

Tras supervisar la maniobra, se lo ve muy satisfecho.

Ruta congestionada

Cerca del 90% de la carga de mercancía empaquetada del mundo se traslada por mar.

Hoy hay más de 30 barcos de carga de más de 390 metros de largo. Son bestias de acero enorme, capaces de transportar al menos 10.000 contenedores.

Su mero tamaño las hace muy difíciles de manejar.

Esto, junto al hecho de que son muchos los buques que atraviesan las aguas británicas, hace que lo que una vez fueron episodios ocasionales de pasos muy ajustados se haya convertido en una ocurrencia más bien común.

El Ebba va a Róterdam, Holanda, y pasa al noreste de la ruta de navegación con más tráfico del mundo: el estrecho de Dover, utilizado por más de 400 barcos comerciales cada día.

En 2015 esta zona registró el mayor volumen de cargueros de gran escala de cualquier otro año. En total transportaron 45,4 millones de toneladas de carga por el Puerto de Londres, 2% más que en el año anterior.

Desde la ciudad es muy difícil darse cuenta de que en cualquier momento hay unos 50.000 barcos cargueros cruzando los océanos, llevando entre 5 y 6 millones de contenedores repletos de todo tipo de mercancía.

CHRIS BARANIUK - El estrecho de Dover es el canal de navegación más transitado del mundo. Lo usan más de 4.000 barcos comerciales todos los días.

Además de Dover, hay otras áreas de tráfico intenso, como el Canal de Panamá, el estrecho de Ormuz (en el Golfo Pérsico) y el Cabo de Buena Esperanza (Sudáfrica).

"Dado que el tráfico ha crecido considerablemente, a los barcos se les reduce notablemente las posibles maniobras que puedan hacer ante la presencia de otras naves", explica Roger Barker, de la Casa de la Trinidad de Londres, una organización no gubernamental dedicada a la actividad marítima.

Todo es grande

El Ebba fue construido en 2007, y se encuentra equipado con toda clase de instrumentos modernos necesarios para que sea un barco seguro.

Desde el puente de mando, el tercer oficial Rey Coronel muestra cómo el radar puede detectar topo tipo de navío (sin importar su tamaño), la línea costera, boyas cercanas, e incluso puede estimar el curso de navegación que los otros barcos alrededor del Ebba pueden tomar.

Adicionalmente, indica la profundidad del mar a lo largo de la ruta del barco, así como obstáculos en el fondo marino.

Esta tecnología, combinada con los mapas de navegación y unos potentes binoculares -algunas veces no hay nada mejor que un par de ojos- hacen de la navegación de estos colosos algo menos intimidante.

El cuarto de máquinas es otro universo por sí mismo. "Todos los números relativos al Ebba son enormes", dice el segundo ingeniero, Henrik Jensen.

Hay más de 5.000 indicadores de alarmas para alertar a la tripulación sobre cualquier situación, desde que hay mucha presión en los tanques de combustible hasta que una válvula no está cerrando adecuadamente.

El dispositivo de timón abarca 110 metros cuadrados. El eje de transmisión se extiende 100 metros desde los motores hasta las hélices.

¿Y el motor? Simplemente no existe otro motor diésel más grande en el mundo que el que mueve al Ebba.

Una costosa operación

A pesar del tráfico pesado en las rutas, la industria se encuentra bajo mucha presión para hacer que los barcos sean más eficientes, y que operarlos sea menos costoso.

CHRIS BARANIUK - Una especie de "ballet industrial" tiene lugar cuando el Ebba se acerca a Rotterdam, el puerto más grande de Europa y sexto más grande del mundo.

Por su parte, el sector de los contenedores se encuentra en aprietos, a pesar de ser esencial para el mundo.

Las ganancias operativas de Maersk -una de las empresas líderes en la transportación de carga- durante el primer trimestre de 2016 se desplomaron 95%, en comparación con al mismo período del año anterior. Y la tendencia se mantuvo durante el segundo y tercer trimestre de este año.

A pesar de ello, los barcos siguen zarpando.

Al llegar a Róterdam, el puerto más grande Europa y el sexto del mundo, el Ebba forma parte de una suerte de coreografía industrial de alto nivel.

Con la ayuda de remolcadores, el carguero logra girar 180 grados para luego retroceder hacia un embarcadero.

En el fondo, vehículos sin conductor preparan los contenedores para que las grúas del puerto carguen y descarguen los navíos.

En cuestión de minutos es el turno del Ebba.

En dos días llegará a Hamburgo con su nueva carga, y luego a Le Havre, en Francia.

Para el primer oficial Dinicut este trabajo te crea un cierto sentido de libertad.

"Lo sientes a veces, cuando sales de estos puertos con tanto tráfico y te encuentras en mar abierto. Es cuando te dices a ti mismo: ah, hice un buen trabajo. Me puedo relajar por unos cinco minutos".

"Pero muy pronto toca empezar todo de nuevo".

Iinformación de BBC Mundo

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