viernes, 16 de diciembre de 2016

Algunos diseños que has pasado por alto en objetos cotidianos



Los objetos del día a día en muchas ocasiones contienen decisiones de diseño que la gente ignora o interpreta erróneamente. Estos son cinco ejemplos de diseños que pasan de manera inadvertida por las vidas de cualquiera.



Teclado qwerty

La distribución actual de los caracteres en el teclado se la debemos a Christopher Sholes, uno de los caballeros que diseñaron en su momento la máquina de escribir. Sholes fue el encargado, hace casi ciento cincuenta años, de ordenar y adecentar todas las letras del abecedario en una disposición cómoda para ambas manos. Además separó las letras más utilizadas de la sección central del teclado para evitar encallamientos en unas vetustas máquinas de escribir que tendían a atascarse con facilidad si uno pulsaba al mismo tiempo teclas que estaban demasiado arrimadas entre sí. Aunque Sholes se basó en el inglés aquella disposición se utilizaría como estándar mundial con algunas concesiones según el idioma: los teclados alemanes intercambian las posiciones entre la letra "Y" y la "Z"configurando un teclado QWERTZ, y los franceses harían lo propio con la "Q" y la "A" obteniendo un AWERTY como resultado.


La anilla de una lata

Como el mundo es un lugar extraño seguro que existe alguna persona que, por lo que sea, decide en algún momento ingerir el contenido de una lata haciendo uso de un pitillo a pesar de que resulta muchísimo más sencillo optar por poner el morro. Para ese tipo de personas la anilla que hace de abrefácil resulta muy práctica, porque el agujero que incluye su diseño puede ser utilizado para acomodar el pitillo y beber como un señor.


La capucha de un bolígrafo

La capucha de los bolígrafos modernos suele ser sometida a una pequeña circuncisión. Y ese agujero tiene una razón de ser que no es la de airear la punta del bolígrafo como se suele creer popularmente: se trata de una medida de seguridad para evitar la asfixia en caso de que un niño se trague accidentalmente dicho capuchón.


El bolsillo pequeño del pantalón

Ese pequeño bolsillo de apariencia absurda que suele ser utilizado para guardar el cambio y no volver a encontrarlo jamás se diseñó hace más de un centenar de años con el objetivo de alojar el reloj de mano que los cowboys portaban atado a una pequeña cadena. Aunque lo cierto es que a mediados de los noventa una fantástica campaña promocional de Levi’s le proporcionó la nueva e interesante función de servir como compartimento secreto para algo mucho más divertido: los condones.



Gomas de borrar de dos colores

Por alguna razón se cree popularmente que aquellas gomas de borrar que vienen en dos colores sirven tanto para borrar lápiz (con el lado de color rojo) como para eliminar tinta de bolígrafo (con la parte azul), algo que incluso las propias gomas indican erróneamente con un texto o un símbolo (obsérvese el icono de la pluma en la foto de la goma Pelikan). Pero lo cierto es que la mitad azul de la goma no fue ideada para borrar tinta sino para eliminar con más facilidad el rastro de un lápiz sobre el papel rugoso, aquel que se utiliza normalmente en disciplinas artísticas. En el fondo cualquiera que haya intentado borrar la tinta a base de frotar con la zona azul de una goma sabe perfectamente que de ese modo lo único que se consigue es desintegrar la hoja.



El agujero del cucharón de los espaguetis

Que la herramienta oficial para pescar espaguetis del agua hirviendo posea un agujero en su centro no parece en principio nada extraño porque la lógica hace suponer que el objetivo de dicho orificio es el de permitir escurrir el agua que pueda quedar alojado en el cucharón. Pero lo sorprendente es que muchos desconocen que dicho agujero tiene otro tipo de utilidad: sirve para medir la cantidad ideal de pasta para una persona. Los espaguetis que caben apiñados en aquel hueco son el equivalente a una ración normal, una de aquellas cosas que la humanidad nunca ha podido calcular con exactitud.



Fuente: Gonzoo.com

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