martes, 27 de septiembre de 2016

¿Por qué nos sentimos bien cuando dejan a nuestros ex?



"Eso es el karma" asegura que dijo una fuente cercana a la actriz Jennifer Aniston en Us Weekly magazine. Nos la imaginamos riendo en lo alto de un trono cuando recibió la noticia, como si en realidad no hubiera superado el divorcio y los cuernos de su exmarido, lo cual es algo injusto, pero aunque probablemente solo esgrimiera una pequeña sonrisilla en la intimidad, no nos engañemos, sabemos que el "eso es el Karma" en la cabeza de todo al que le hubiera pasado algo así, esconde un honesto y claro "ahora te jodes". Las cosas por su nombre. En algunos momentos, incluso al más santo, la mala fortuna de las personas que le han hecho daño les sienta a recompensa.

Todo tiene un origen. Aunque moralmente nos parezca horrible, la sensación de sentirse bien por la mala suerte de otros, nos guste o no, forma parte de nuestra condición. Los alemanes tienen un término para describir esta sensación: Schadenfreude, una palabra compuesta por dos partes: schaden (daño) y freude (alegría). Y aunque tenga connotaciones negativas y mala aceptación social, la gente la experimenta a menudo.

La razón es que de una forma u otra, hay un beneficio psicológico en la persona que lo siente. Normalmente, aplaca o alivia preocupaciones subyacentes como la envidia, la seguridad en uno mismo y la automejora. Cuando sentimos algo bueno por el mal de otro hay una satisfacción de un sentimiento más parecido a "me lo merezco" que "se lo merece".

¿Justicia poética o baja autoestima?

De nuevo, el karma. Cuando hemos sido rechazados, cuando nos han dejado sin esperarlo, y esa persona recibe una dosis de la misma medicina, en nuestra cabeza, hay una recuperación de justicia. Según el doctor en psicología social Wilco van Dijk y sus colegas, cuando alguien parecemerecérselo, nos es sencillo celebrar su mal trago. Si no sentimos que se lo merecían, el sentimiento es opuesto. Sentimos empatía. Cuando tu ex te ha dejado, puede que percibas que merece sufrir lo mismo que tu sufriste durante esa separación, incluso llegando al extremo de que si le han sido infieles y su ruptura es por ese motivo, también creeremos que se lo merecía.

Pero a veces, no es tanto lo que creemos que la otra persona debería sufrir sino que es nuestra autoestima la que crea la trampa. Cuando nuestra seguridad en nosotros mismos flaquea, nos gusta compararnos a nosotros mismos con otras personas que son peores (o creemos que son peores). Lateoría de la comparación social descendente, definida por Leon Festinger en 1954, reconoció que, a veces esa equiparación a la baja refuerza nuestraconfianza y humor. Por eso, si nuestra relación actual va bien o, sencillamente queremos sentirnos mejor, comparar las relaciones fracasadas de nuestros ex validará ese sentimiento.

Normalmente los que peor se sienten consigo mismos son los que más posibilidades tienen de sentirse bien gracias a experiencias negativas de los demás.


El caso opuesto

Pero ¿qué pasa cuando has sido tú el que has dejado a tu pareja? ¿También sienta bien que este sea abandonado? Pues aunque suene feo, también puede darse el caso. Está claro que si dejamos a una pareja lo hacemos por unas razones que, para nosotros, están bastante claras. Manejamos una decisión difícil y empatizamos con la otra parte. Pero al final somos los malos, al menos para la otra persona.

¿Cómo es posible que encima nos alegremos de que a la otra persona le vaya mal con su nueva pareja? Bueno, no es precisamente "alegrarse", de hecho nos puede dar más tristeza, y seguir empatizando con la otra persona.



Por alguna razón, si hemos dejado a alguien al que su nueva pareja también ha dejado, hay un elemento de refuerzo en nuestra decisión.

Como comento más arriba, para que se de el Schadenfreude, cuando algo malo le pasa alguien, de alguna manera debe revertir algúna sensación positiva para nosotros. En este caso, nuestra conciencia recibe un alivio, se reduce nuestra sensación de culpa cuando otra persona, que no conocemos, está de acuerdo contigo en que tu ex no es un buen compañero. Valida lo que tú hiciste con ciertas dudas.

Entonces, ¿somos todos personas tan horribles? No siempre se da el caso. Depende como vimos antes de la seguridad en uno mismo, o la atención a la vida de los demás y no a nuestros propios problemas que dediquemos.

En casos de parejas rotas, por ejemplo, con hijos, es más difícil que nos alegremos de las dificultades que van a afrontar como familia. De hecho, algunos estudios relacionan el Schadenfreude con personalidades afines a la triada oscura. Es decir, personas en las que aparecen tres cualidades negativas (psicopatía, narcisismo y maquiavelismo), con mucha intensidad son mucho más propensas a recibir una sensación de satisfacción cuando sus ex experimentan una ruptura.

Fuente: Gonzoo.com

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