viernes, 23 de septiembre de 2016

Expertos explican el beneficio de las siestas para los niños



Para los niños, el descanso durante el día es tan importante como el de la noche. El hábito de dormir la siesta tiene grandes beneficios para los niños.

“Todos requerimos del descanso nocturno es una necesidad fisiológica, pero durante el día al mediodía, resulta muy provechosa para todos pues se sabe que recargan energía, y ayuda a centrarnos con mayor concentración en nuestras tareas o actividades. Este es un tiempo de relax y liberación, para muchos puede incluso ser un espacio de meditación”, expresó a Pitoquito la psicóloga Joanna Pirela, perteneciente al equipo Cenda San Luis, ubicado en el municipio Maracaibo.





Los períodos de descanso diurno se van acortando a medida que el niño va creciendo. Primero desaparece la siesta de la mañana y más tarde, más o menos a partir de los cuatro años, acabarán eliminando la de la tarde.

La siesta facilita la recuperación de la energía física y psíquica, elimina la tensión y el cansancio acumulado y mejora el humor. Como una especie de reseteo para afrontar la segunda parte del día.

Destacó la especialista que “en los niños la siesta les permite estructurarse en el día después del colegio y continuar con sus rutinas que para los novatos preescolares favorece dicha desconexión por lo abrumador que puede resultar los nuevas situaciones estimulante y el distanciamiento hacia sus padres o cuidadores”.



No dormir la siesta en la infancia está asociado a una conducta más impulsiva, a una disminución en la capacidad e interés por el aprendizaje, así como a una mayor prevalencia de terrores nocturnos.

No es cuestión de forzarles, pero sí de ofrecerles la posibilidad y preparar el ambiente para que duerman la siesta.

Es importante establecer una rutina para dormir la siesta, más o menos siempre a la misma hora, con algo de luz diurna y un ambiente tranquilo. Lo ideal es hacerlas antes de las cuatro de la tarde; lo más habitual es hacerlas a las dos, después de la comida.



“La siesta contribuye a regenerar procesos biológicos como la musculatura, control en el sistema digestivo y sistema nervioso, en general. Pero sin dudad alguna la trascendencia esta en darnos ese pequeño espacio de 15 o 25 minutos para nosotros mismos, sin obligaciones ni deberes ni ruido o exigencias del mundo, este tiempo es para nosotros”, precisó Joanna.


Fuente: Panorama.com.ve

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