jueves, 29 de septiembre de 2016

Llorar con las películas te hace ser más fuerte



Llorar siempre se ha interpretado como un signo de debilidad, pero unos investigadores de Oxford han demostrado lo contrario, al menos en los que se refiere a aquellos que viven las películas emotivas a lágrima tendida.

En busca de la felicidad, Titanic, El diario de Noa, La vida es bella... seguramente hayas soltado más de una lágrima con ellas, y debes saber, que además de sensible, eres una persona fuerte, literalmente.

Una investigación de la Universidad de Oxford ha desvelado que las personas que lloran con los films dramáticos soportan mejor el dolor.





Para llegar a dicha conclusión llevaron a cabo un curioso experimento: un grupo de personas visionaron la película Stuart: una vida al revés. ATENCIÓN SPOILER: La cinta de David Attwood relata la vida de una persona discapacitada que se suicida tras haber sufrido una vida de abusos.

Por otro lado, otro grupo de personas fueron expuestas a una serie dedocumentales que nada tenían que ver con el film anterior. Los voluntarios de ambos grupos debían permanecer sentados en suspensión con el apoyo únicamente de una pared el mayor tiempo posible durante las visualizaciones. También tuvieron que rellenar una serie de cuestionarios que revelarían importantes datos sobre los lazos que se formaron entre losasistentes a las pruebas. Sendos exámenes fueron realizados por los dos grupos antes y después de los visionados.


Las personas de lágrima fácil, más unidas y más fuertes

Mediante estos ejercicios, ¿cómo llegaron los científicos a la conclusión de que las personas con tendencia a derramar lágrimas con las ficciones soportan un mayor umbral de dolor?

Las personas del primer grupo que vieron Stuart estaban visiblemente más afectadas que las que visualizaron documentales. La prueba de la paredreveló que las personas de este primer grupo lograban mantenerse en la posición por más tiempo que las que habían visto los documentales; un13% más de media.

Para finalizar, mediante las respuestas a los formularios, los examinadores extrajeron la conclusión de que en el grupo A se había establecido mayores vínculos entre sus integrantes.

Según la deducción final del estudio, las personas lacrimógenas aguantan mejor el dolor y están más unidas, por lo que ya no tendrás motivos para avergonzarte la próxima vez que ocupes una butaca en el cine.

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