miércoles, 24 de agosto de 2016

La oculta religión venezolana que venera a un dios femenino



El culto a María Lionza es una creencia que cuenta con raíces afro, indígenas y un poco de la influencia católica, ejercida por los españoles colonizadores. Su origen se encuentra en una leyenda que afirma que María Lionza, o Yara, una princesa indígena de la etnia Nivar, fue secuestrada por una anaconda que se enamoró de ella. Rescatada por los espíritus de la montaña, fue nombrada reina de las aguas y del amor, y madre protectora de la naturaleza.

"El culto a María Lionza es una importante manifestación religiosa autóctona venezolana. Puede decirse que es una religión integradora. Ella, la reina, ejerce la protección de la naturaleza y la encarna. Todo el culto tiene que ver con sanaciones a través de conocimientos ancestrales naturales", explica Soledad Vázquez Armella, directora de la fundación Madre Lionza.

Aunque no hay documentos oficiales que hablen de la existencia de esta deidad, hay escritos de los colonizadores que datan de 1550, en los que se menciona a Yara. A pesar de ser un culto conocido desde aquellos tiempos, se popularizó en los años 60 gracias a la sacerdotisa Beatriz Veit-Tané, quien intensificó la imagen de esta diosa indígena y la convirtió en un símbolo de resistencia frente a los conquistadores.

El panteón es encabezado por María Lionza, como representante del poder matriarcal que encarna la naturaleza, y que vive en la montaña de Sorte en Yaracuy, en Venezuela. La reina cuenta con cortes integradas por distintas deidades, entre las que se encuentran defensores de los conquistadores, protectores de los elementos de la naturaleza, guardianes de la sabiduría, representantes de las potencias africanas, y personajes que encarnan la idea de la libertad, como Simón Bolívar.


Fuente: RT
Imagen: Shutterstock

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