sábado, 5 de diciembre de 2015

Curiosidades desconocidas sobre la vida del papa Francisco



Si bien se ha convertido, en muy poco tiempo, en una de las personas más populares y más nombradas en los medios de todo el mundo, son tantos los detalles curiosos de su vida y personalidad que aún quedan muchos datos desconocidos para el gran público. Estos son algunos de ellos, contados por el mismo en una entrevista brindada al diario argentino “La voz del pueblo”.

No navega en Internet ni ve televisión: “Televisión no veo desde el año 1990. Es una promesa que le hice a la Virgen del Carmen en la noche del 15 de julio de 1990”. En Internet no navega nada.

Nunca ha visto jugar a Messi: dado que no ve fútbol, sólo conoce a Messi porque lo visitó en el Vaticano. "Messi vino dos veces acá y nada más, no lo he visto jugar”.

Sigue a San Lorenzo a través de un guardia suizo: a pesar de no mirar partidos de fútbol, se mantiene al tanto de la actualidad del club de sus amores gracias a “un guardia suizo que todas las semanas me deja los resultados y me dice cómo va en la tabla”.

Duerme 6 horas a la noche y lee antes de dormir: “Tengo un sueño tan profundo que me tiro en la cama y me quedo dormido. Duermo seis horas. Normalmente a las nueve estoy en la cama y leo hasta casi las diez; cuando me empieza a lagrimear un ojo apago la luz y ahí quedé hasta las cuatro que me despierto solo, es el reloj biológico”.

Duerme siesta: “Después necesito la siesta. Tengo que dormir de 40 minutos a una hora, ahí me saco los zapatos y me tiro en la cama. Y también duermo profundamente, y también me despierto solo. Los días que no duermo la siesta lo siento”.

No llora en público: “Públicamente no lloro. Me pasó dos veces que estuve al límite, pero me pude frenar a tiempo. Estaba demasiado conmovido, incluso hubo algunas lágrimas que se escaparon, pero me hice el tonto y después de un rato me pasé la mano por la cara”.

Necesita estar con la gente: “No puedo vivir sin gente, no sirvo para monje, por eso me quedé a vivir en la residencia de Santa Marta. Esta es una casa de huéspedes, hay 210 piezas, vivimos 40 personas que trabajamos en la Santa Sede (…) Yo me hice cura para estar con la gente. Doy gracias a Dios que eso no se me haya ido”.

Es urbano "de alma" y extraña las pizzerías: “Siempre fui callejero. De cardenal me encantaba caminar por la calle, ir en colectivo, subte. La ciudad me encanta, soy ciudadano de alma (…) Eso sí lo añoro: la tranquilidad de caminar por las calles. O ir a una pizzería a comer una buena pizza”.

FUENTE: Aciprensa
Imagen: softdelusion66 / Shutterstock.com 

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