domingo, 26 de julio de 2015

Cinco cosas extrañas que hacemos cada día explicadas por la psicología

Silencio incómodo ascensor

Vamos a tirar de tópico: 'Cada persona es distinta'. Y así es, pero hay conductas y comportamientos comunes que suceden a diario y de los que no nos damos cuenta… o no queremos hacerlo. Más que 'cada persona es distinta' habría que decir que 'el ser humano es raro'. Punto. De momento, la psicología trata de encontrar el motivo.

1 – Fingir que sabemos mucho de algo

Tertulia en un bar, en una comida de trabajo o en una cena de amigos.Siempre hay alguien que responde 'sí' o trata de responder a todo (aun no teniendo razón) tratando de mostrarse más inteligente de lo que en realidad es. ¿Por qué?

Se llama 'efecto Dunning-Kruger' y, básicamente, explica que cuanto menos sabemos de algo, más creemos saber sobre ello. Este fenómeno psicológico se basa en unos experimentos desarrollados por David Dunning y Justin Krugen, expertos de la Universidad de Cornell (Nueva York, EEUU). Los resultados mostraban que en un gran número de individuos, ante una pregunta (y sin conocer realmente la respuesta correcta), su cerebro comenzaba a suponer e inventar explicaciones.


2 – Los silencios incómodos…

Puede ocurrir a nivel individual o en grupo. En una cita o en una reunión entre amigos. Llega un momento en que, tras hablar durante minutos, el silencio llega. ¿Por qué?

Diversas tesis afirman que una pausa continuada durante una conversación puede tener varios motivos: no saber qué decir, no querer opinar sobre algo sobre lo que se tiene el suficiente conocimiento, no tener confianzacon la otra persona o considerar la charla aburrida. Aquí es donde entran las coletillas 'Bueno…', 'En fin…'.

Para Namkje Koudenburg, experta en psicología social de la Universidad de Groningen (Países Bajos), todo tiene relación con un deseo humano: encajar en un grupo. Así, cuando una conversación no sigue un curso 'normal', nuestra mente comienza a preocuparse y pensar si lo que decimos podría no ser correcto. Y nos callamos. Y los otros también. Y las miradas se pierden.


3 – … y reír en situaciones incómodas

Ocurre. Es posible que, alguna vez, al ver a alguien caerse de forma dolorosa o al transmitir una mala noticia se te haya escapado una sonrisa 'tonta'. ¿Por qué?

Varios estudios explican que una risa nerviosa soltada en momentos inapropiados puede ser una señal de que estamos bajo una gran cantidad de estrés emocional y que nuestro cuerpo la emplea como método de aliviar tensiones. En otros contextos, la risa también sirve como mecanismo de defensa cuando nos sentimos amenazados o vulnerables. Lo que parece claro, según la neurocientífica Sophie Scott, es que la risa supone una "emoción social" que nos une al resto de personas (incluso en los malos momentos).


4 – (No) cambiar el rollo acabado de papel higiénico

Se acaba el rollo de papel. Momento incómodo y dos opciones: pedir ayuda desesperada a tu madre o gastar el último tramo y dejar el cartón para que lo cambie el ‘siguiente’. Muchos eligen la segunda opción. ¿Por qué?

Según Edward Deci y Richard Ryan, investigadores de la Universidad de Rochester (Nueva York, EEUU), el motivo tiene que ver con la motivación (o, más bien, por la falta de ella). Así, los dos psicólogos han establecido que laacción humana se basa en dos factores: uno intrínseco y otro extrínseco. Si se disfruta de una actividad concreta o se realiza por interés sería una motivación intrínseca; por su parte, la extrínseca está motivada porrecompensas independientes de la propia actividad y que suelen depender de un tercero.

Además, para que una persona esté motivada, la tarea debe satisfacer tres necesidades: la competencia, la autonomía y la relación. Así, el cambio de rollo no sería un acto lo suficientemente exigente para sentir que estamos logrando algo ni supondría un desafío personal (competencia). Esta actividad tampoco satisfaría la necesidad de sentirnos conectados a los demás (relación).


5 – Cotillear

¿Por qué?

En primer lugar, cabe recalcar que el cotilleo es común en hombres y mujeres. En segundo lugar, el 'chismorreo' tiene una función social. "Es parte del ser humano", tal y como explica el antropólogo británico Robin Dunbar. En sus diversas investigaciones (muchas basadas en los comportamientos de los primates) señala que al menos dos terceras partes de una conversación son cotilleos (sí, lo de '¿Sabes que a…?' es muy común). Ello se justifica con la necesidad de crear vínculos con las personas que tenemos a nuestro alrededor.

Sabiendo esto, ¿el cotilleo podría considerarse un acto negativo? Depende. Puede ser positivo cuando se comparte información que ayuda a resolver conflictos o mantener lazos sociales. Pero cuando un rumor tiene un deje destructivo… mejor huir. Para el psicólogo Miguel Silveira, una persona es más o menos cotilla en función de su grado de superficialidad, pero también de su aburrimiento, así como por su grado de morbosidad en cuanto a conocer los entresijos de los comportamientos y vidas ajenas.


Información de gonzoo.com

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