viernes, 5 de septiembre de 2014

¿Las enfermedades raras viajan en avión?

Más de 1.350 han muerto desde marzo que el virus del ébola se extendió por África Occidental. Desde entonces las autoridades han tomado medidas mundiales para evitar que la enfermedad se propague por el mundo, pero ¿las enfermedades raras viajan en avión? ¿Qué tan fácilmente se pueden propagar los gérmenes en este medio de transporte?

Los investigadores se han abocado a realizar estudios para dar respuesta a estas interrogantes que día a día empiezan a preocupar al mundo entero y que acrecentó cuando se conoció que un ciudadano estadounidense, Patrick Sawyer, falleció en Lagos, Nigeria, a causa de la enfermedad que presuntamente contrajo en Liberia.
No se trata de la primera vez que los viajeros sienten temor de contraer un virus a bordo de un avión, ya que siempre se han mantenido alerta a los estornudos y la tos de otros pasajeros. Así que para tener una idea de las probabilidades de contraer una enfermedad mortal en pleno vuelo, miembros de la BBC Future hablaron con investigadores de enfermedades infecciosas.
Para los investigadores el riesgo de contraer una enfermedad infecciosa por un pasajero enfermo no es tan alto como muchos imaginan.
“La cabina de un avión no es más peligrosa que cualquier otro lugar donde se está en contacto con mucha gente, como por ejemplo, el área de alimentos de un centro comercial”, dijo Christine Pearson, portavoz del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) en Atlanta, Georgia.
Esta opinión fue aceptada por el virólogo de la Universidad Queen Mary de Londres, John Oxford, quien asegura que “la ventilación de los aviones permite filtrar el aire constantemente para contrarrestar bacterias y virus”.
Simulacros de estudio
Los simulacros realizados por expertos han permitido determinar que por lo general los virus y las bacterias se dispersan, como máximo, a un par de filas a ambos del portador. Así quedó demostrado en un estudio publicado en la revista British Medical Journal, en el cual investigación un vuelo donde se encontraban nueve niños, en edad escolar, que eran portadores del virus de la gripe porcina.  
Solo dos pasajeros, de entre más de los 100 interrogados, desarrollaron la enfermedad y ambos se sentaban a dos filas de distancia de los niños enfermos.
Los investigadores llegaron a la conclusión de que el riesgo de contraer la enfermedad es de apenas un 3,5% para quienes están sentados en esos asientos.
A partir de estudios como estos, John Oxford dice que “el mayor riesgo no está en el avión, sino en el taxi de camino al aeropuerto”.
Estudios no son suficientes
Sin embargo, para el experto en enfermedades infecciosas de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, John Edmunds, es difícil obtener conclusiones firmes, incluso en el caso de enfermedades más comunes.
“No se han realizado muchas investigaciones al respecto”, dice Edmunds, quien asegura que no es posible encontrar cifras absolutas del riesgo. Por eso, es aún más difícil evaluar el riesgo de que se propaguen por este medio enfermedades raras y no estudiadas como el ébola.
Pero sabemos que contraer el ébola es relativamente difícil, ya que a diferencia de las enfermedades respiratorias como los resfriados y la gripe, solo puede transmitirse a través del contacto con fluidos corporales como la saliva, vómito, o la sangre.
“Como pasajero, no me gustaría sentarme junto a alguien con ébola”, admite Edmunds. “Pero no creo que la situación sea de alto riesgo si hay alguien con fiebre”.

Información de noticiasexceso.com

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